viernes, 23 de mayo de 2014

Castigo, culpa y responsabilidad (IV)



¿Qué papel tuvo la falta de humildad y de confianza en las caídas y recaídas del pueblo escogido?

El pueblo fue escogido para algo
Lv 20.26 Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.
Ex 8. 20 Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
Dt 4. 10 El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme (respeto)  todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos

En principio, con Moisés, le iban a servir como depositarios de la Sabiduría de Dios y la primera lección era el respeto
Sal 111.10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová
Las relaciones Dios-pueblo eran en principio, pues, de Señor y servidor  pero ya desde muy al principio dieron muestras de que no tenían suficiente humildad y confianza. Ya mientras Moisés estaba en el monte desconfiaron y volvieron a confiar en las materialidades, en las riquezas (episodio becerro de oro), en los ídolos que habían conocido en Egipto (bueyes).


Por lo cual dice
Ex 32. 9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.
Y su falta de humildad y confianza les llevaba a ser exigentes quejándose todo el tiempo de las adversidades por lo que se lee Nm 14. 22 todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz,
Con todo Él no los desechó y siguió cuidándolos y proveyéndolos con ingente paciencia.

Llegó el tiempo de los jueces y con Samuel quisieron pasar de la teocracia a la monarquía llevados por la influencia de lo que veían en otros pueblos, es decir, inconscientemente rehuían ser “santos” (apartados) para Dios
1 S 8. 4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel,
5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.
Por lo que leemos
7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. 8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.


Hay aquí una inflexión (período de Saúl) como si Dios, viendo que el pueblo en masa no es capaz de encaminarse en bien y que reclaman un rey terrenal, se provee de uno porque mira su corazón y con él hace un pacto individual (2 S 7; Sal 89)



David cae pecando contra varios mandamientos pero sigue confiando en Dios creyendo que será redimido Job 19.25 Yo sé que mi Redentor vive, y también su descendencia por lo que dice en el salmo 89
 28 Para siempre le conservaré mi misericordia, Y mi pacto será firme con él.
29 Pondré su descendencia para siempre, Y su trono como los días de los cielos.
30 Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios,
31 Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos,
32 Entonces castigaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades.
33 Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad.
34 No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
35 Una vez he jurado por mi santidad, Y no mentiré a David.
36 Su descendencia será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí

Ello será andando el tiempo aunque David y sus sucesores lo malinterpretaron pensando que Salomón sería el que edificaba casa a Dios ya que  no entendieron, tanto David como Salomón, que casa de Dios era familia, no un templo, lo cual trajo multitud de consecuencias.

En realidad vuelvo al planteamiento inicial: las ignorancias traen muchas consecuencias sobre todo cuando no son reconocidas y se suplen con imaginaciones, invenciones propias, que conllevan actuaciones erradas y por tanto dañinas que se cronifican y prolongan en el tiempo, afectando, como en este caso, a millones de seres
Je 4.22 Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.
Je 5.31 los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso.
Os 11.7 Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.

En una espiral de alejamiento de Dios con algunos paréntesis el pueblo judío, mimetizado o inmerso en el mismo devenir de todos los otros pueblos de la tierra, es invadido y llevado al exilio por 70 años, lo cual es tomado como un castigo de Dios y no como una consecuencia de sus actitudes básicas, de los valores y prioridades en los que se  ha sumergido. Dirigentes en el exilio maduran y consiguen regresar y por un tiempo continúan fieles pero la copa se va llenando, la soberbia de los dirigentes religioso-políticos se crece y cuando llegan los dos designados prometidos Juan Bautista y Jesús) no son reconocidos y,  por salvo un reducido grupo de judíos,  no son ni escuchados y menos aún seguidos.





En el año 70 Jerusalén es arrasada, el templo destruido y el grueso del pueblo israelita exiliado, esparcido entre las naciones. Este “esparciré entre las naciones” que aparece en Levítico como consecuencia de la desobediencia es retomado por diversos profetas poniendo como autor del esparcimiento a Jehová  por lo tanto reforzando la idea de castigo. Por otra parte este mismo sentido se arraigó durante siglos en el pueblo cristiano culpando a los judíos de la muerte de Cristo, lo cual, a su vez, generó una reacción en ellos de más alejamiento.

Pienso si la autoimagen del pueblo judío como pueblo elegido por Dios entre todos los pueblos  no se contaminó muy pronto de soberbia al no comprender que habían sido elegidos para servir, no para enseñorearse con poderío. Me viene a la mente el señalamiento de Jesús:
Mt 20. 25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,
Señalamiento que, si bien se lo dice a los apóstoles, pienso es aplicable en general a quienes quieren servir a Dios. El pueblo judío había sido elegido para servir a Dios en su Plan de darse a conocer al mundo, pero me temo que ellos se decantaron progresivamente hacia una suerte de sentimiento nacionalista pensando que por ser depositarios de la palabra de Dios tenían que ser, o esperaban ser, los más de los más en la Tierra en el plano material.
Por otra parte otro señalamiento de Jesús pienso que da otra clave:
Mt 6. 24 No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Y bueno…sabido es que desde muy al inicio las riquezas les atrajeron poderosamente. Baste recordar el episodio simbólico del becerro de oro. La tendencia continuó, convirtiendo al templo que ellos consideraban sagrado en un pingüe negocio.
Ambos temas, poder y dinero, pienso que son claves para que analicen qué pasó con ellos a lo largo de la historia y quizás entonces puedan asumir la responsabilidad de sus elecciones y sus consecuencias y dejen de esconderse tras un fabulado Dios castigador y tirano.


Ellos volvieron a su tierra en el siglo XX como ya estaba profetizado en diversos lugares de la Biblia Je 16. 15 y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres. Pero no han cambiado aún su mentalidad y su corazón porque falta que entre en ellos el espíritu Ez 37.8 Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.
Y ¿Cómo va a producirse eso?
Ez 37. 9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
Los cuatro vientos…los cuatro evangelios. Han de conocer, entender e incorporar el Espíritu que está en los cuatro evangelios.

Elspeth. abril 2013
Todas las citas corresponden a Reina Valera 1960

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