sábado, 31 de marzo de 2018

Honrar a Dios


1 Cr 16.29 Dad a Jehová la honra debida a su nombre

Honrar: Demostrar la estima, el aprecio, la consideración que se tiene hacia Dios

Jesús honra al Padre:
Jn 8. 49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis.
Jn 8. 29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.
Jn 6. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

El Padre honra a Jesús:
Mt 3. 17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Si no se estima al Hijo que es quien da a conocer al Padre ¿cómo se le va a poder honrar?
Jn 5.23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

Se honra de palabra:
Sal 50. 23 El que sacrifica alabanza me honra
Pero recordemos que alabar es hablar verdad de Dios, no mentiras o invenciones, ni cánticos sin entendimiento, pues ya dijo:
Mt 15. 8 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.9 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.
 
Je 7. 22 Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.
Y se honra de obra:
Je 9.24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.
Eso hizo Jesús, palabra y obra, y eso es lo que debe hacer quien quiera honrarles.

Lo contrario es
Mal 1. 6 El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? 7 En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.
Sal 4. 2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira?
Jn 8. 48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? 49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis

Citas de Reina Valera 1960
Elspeth

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