jueves, 2 de abril de 2015

El perdón: olvido por olvido

Cuando uno ve a Jesús crucificado
y viéndole  le mira
y mirándole le contempla
uno desaparece y sólo queda Él.

Y uno siente su dolor,
 su sufrimiento.

Si lo soporta, a uno se le da
ver el amor de Dios,
el amor crucificado,
y el dolor se recrudece.

Si lo soporta, surge ante él
cómo él mismo lo ha crucificado
y entonces brota incontenible
el arrepentimiento verdadero.

Y así, habiéndose olvidado 
uno de sí  mismo,
Dios olvida lo que uno dijo o hizo.



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